lunes 3 de marzo de 2008

El Programa Mundial de Eugenesia


Espa�a triplica su tasa de natalidad. La siguiente noticia buena es que Espa�a gana el mundial de f�tbol- Estas dos utop�as inalcanzables -especialmente la segunda� aparecieron en un anuncio de televisi�n hace algunos a�os. Supongamos que la buena noticia fuera �el mundo triplica su tasa de natalidad�. �Por qu� esto no ser�a una buena noticia?. La respuesta est� en el Programa Mundial de Eugenesia, una iniciativa global de limpieza �tnica.

Todo empez� a finales del siglo XIX en Inglaterra, cuando Francis Galton cay� en la cuenta de que las clases bajas de la naci�n se reproduc�an a un ritmo muy superior al de las familias patricias. La consecuencia evidente era la degeneraci�n de la raza (brit�nica). Continu� en sucesivos Congresos Internacionales y en legislaciones protectoras del amenazado patrimonio racial en pa�ses como Suecia, Dinamarca, Alemania y diversos estados de los Estados Unidos. Todos termin� como sabemos, a mediados de los a�os 40 del siglo XX, en Treblinka y Hadamar. Algunos a�os despu�s, parec�a que todo el asunto estaba bien muerto y enterrado. No hay tal. La eugenesia est� bien viva, con algunas diferencias significativas con respecto a su modelo del primer tercio del siglo XX. Por un lado es m�s sutil, especialmente en el interior de los estados, y adem�s es universal.

Se repite que la superpoblaci�n es un grave problema a escala mundial, y as� se encargan de record�rnoslo los programas de divulgaci�n que muestran el penoso espect�culo de una campesina guatemalteca con seis, siete u ocho hijos a los que apenas puede alimentar. Al mismo tiempo, los estados ricos estimulan su natalidad de fronteras para adentro. Financiar condones y vasectom�as para los de fuera de casa y prebendas laborales y familiares (e incluso tratamientos de reproducci�n asistida) para nuestras las parejas reproductoras tiene un nombre: se llama eugenesia, es decir: la reproducci�n de los mejores, que en este caso es evidente que somos los espa�oles, o por extensi�n los europeos, o en general los habitantes de la Fortaleza del Norte, que limita al sur por el R�o Grande, Ceuta y Melilla.

La cosa se puede comparar con la emisi�n de carbono a la atm�sfera. Una tonelada de carbono, venga de la India o de Noruega, es otra patada m�s a la sufrida atm�sfera de nuestro planeta. No ocurre as� con la reproducci�n de la especie: un ni�o mozambique�o m�s es un estorbo para el desarrollo: un ni�o espa�ol (o franc�s, o alem�n) es un objeto precioso.

Los gobiernos deber�an ser neutrales en materia de reproducci�n, de manera que tenga hijos quien as� lo desee, tomando su decisi�n libremente. Esto requiere que los medios de control de la natalidad est�n al alcance de todo el mundo: si puede elegir, la gente suele pensar las cosas antes de hacerlas. Una segunda premisa es que los gobiernos deben atender a los ya nacidos como actividad primordial, y una tercera es que estas pol�ticas s�lo pueden ser mundiales, teniendo en cuenta la poblaci�n del planeta en su totalidad... de la misma forma global en que medimos las emisiones de carbono.

Ning�n estado tiene derecho a adoptar una pol�tica de est�mulo o restricci�n de la natalidad sin contar con el resto del mundo; todos los estados tienen las obligaci�n de poner a disposici�n de sus ciudadanos los medios para que puedan elegir libremente el n�mero de hijos que desean tener.