domingo 18 de mayo de 2008

�Detengan a ese r�o!


El peor caso de delincuencia contumaz en Espa�a cuenta con el apoyo de las autoridades socialistas. El delincuente es el r�o Ebro, y su crimen verter al mar nada menos que doce billones de litros de valiosa agua potable todos los a�os. El Ebro lleva haciendo esto impunemente desde hace millares de a�os. Hasta que no lleg� al poder el gobierno popular, en 1996, nadie se hab�a atrevido a poner coto a sus desmanes.

Pero el plan hidrol�gico del PP, que pretend�a meter en cintura a la d�scola corriente de agua �desviando parte de sus aguas para vivificar las sedientas tierras levantinas� no pudo ser llevado a su fin por oscuras conspiraciones socialistas, sin duda en connivencia con la masoner�a, el ecologismo y otras organizaciones antiespa�olas.
El Ebro qued� libre para delinquir nuevamente (triste met�fora de la blanda actitud general de la progres�a ante los criminales) y el Levante volvi� a crujir de sed, sus campos agostados por la desidia criminal marxista.

Ante este aut�ntico golpe de estado hidrol�gico, �qu� opci�n le queda al ciudadano? S�lo una: la acci�n directa. No hagamos ning�n caso de las hip�critas campa�as gubernamentales de ahorro de agua. Abramos los grifos a chorro todo el d�a. Reguemos c�spedes y llenemos piscinas. Acabar�n por ceder, no lo duden. Tendr�n que devolvernos esos doce billones de litros de agua dulce a sus leg�timos propietarios, los espa�oles, disciplinando de paso a un r�o criminal. Entonces, y solo entonces, nos plantearemos cerrar el grifo mientras nos lavamos los dientes.

Ilustraci�n: el r�o Ebro vertiendo agua con sa�a al Mediterr�neo

s�bado 17 de mayo de 2008

La mirada de un ni�o


La afici�n por los ni�os que tiene el cine espa�ol es un s�ntoma de un problema m�s profundo: el cine espa�ol abomina de la producci�n. La producci�n esforzada propia del cine norteamericano se considera zafia y sin sustancia. Lo cool es sostener toda la pel�cula sobre las anchas espaldas de un gui�n realmente magistral y unos interpr�tes realmente magistrales. Los ni�os tienen la ventaja de que salen intensos y expresivos de f�brica, as� que son una elecci�n obvia para los cineastas unas vez que tienen el super-gui�n entre sus manos.

Unos cuantos movimientos de c�mara impresionantes tampoco vienen mal (por ejemplo, pasear lentamente el objetivo cinco minutos de reloj sobre un trozo de papel de pared, mientras los ni�os protas se comunican entre s� en susurros).

Se dice que la falta de producci�n aguza la imaginaci�n. En el cine espa�ol, si una escena de conversaci�n transcurre en un bar, se apa�a el escenario con dos cajones superpuestos cubiertos con una tela, una mesita de camping y un camarero que aparece como movido por un resorte en el momento de hacer la comanda. En las pel�culas norteamericanas, una escena parecida suele requerir una semana, cientos de extras, un equipo de guionistas para construir el personaje del camarero y cantidad de decorados y material de iluminaci�n.

Existen excepciones. La serie de Torrente, el expolic�a gordo, alcoh�lico y del Atl�tico, tiene una producci�n extraordinaria. En el interior de la casa del protagonista, parece que la mugre se puede tocar. El propio personaje de Torrente, interpretado por Santiago Segura, es un alarde de dise�o de producci�n. Otras pel�culas espa�olas posteriores a 1953 tambi�n han cuidado este aspecto del arte cinematogr�fico. Pero son m�s la excepci�n que la norma.

En realidad, el uso de ni�os en pel�culas no es intr�nsecamente malo para el resultado del film: ah� est�n los ejemplos de Ladr�n de bicicletas, Masacre (Ven y mira), El sexto sentido o La lengua de las mariposas. Pero lo que no se puede hacer es agarrar a un ni�o bien alimentado espa�ol actual, con el pelo cortado como un taz�n boca abajo, encasquetarle una boina e intentar que represente �l solito toda la parte tr�gica de lo que pas� en Espa�a en los �ltimos 70 a�os, por ejemplo.

lunes 5 de mayo de 2008

Una soluci�n para los atascos

El consejero de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, ha vuelto a poner el dedo en la llaga: [�] �la falta de previsi�n del Gobierno central � perjudica gravemente al ciudadano que pierde sus vacaciones en atascos y retenciones que se repiten casi todos los fines de semana y puentes festivos�. (El Mundo, 5 de mayo de 2008).

No es el �nico en se�alar esta sangrante lacra de nuestra sociedad. Una se�ora entrevistada por El Pa�s denunci� la situaci�n en las carreteras de salida de Madrid durante los hist�ricos atascos del puente del 1� de mayo de 2008 como �tercermundista�. Algunos optaron por dar media vuelta cuando comprobaron que apenas hab�an adelantado 15 kil�metros en dos horas y cuarto, lo que compromet�a seriamente sus posibilidades de llegar a comer a Punta Umbr�a (Huelva).

La soluci�n m�s evidente a este problema nacional es multiplicar el n�mero de carriles de las carreteras, lo que permitir� aumentar el flujo de viajeros a trav�s de ellas, de igual forma que una tuber�a de mayor di�metro transporta m�s agua. Pero hay otras soluci�n m�s eficaz: reducir el tama�o de las gotas, es decir de los coches.

Resulta imposible aserrar por la mitad un autom�vil y esperar que siga funcionando, pero s� es posible empaquetar a varios coches en una unidad compacta que ocupe menos espacio. Est se podr�a hacer con enormes camiones portacoches de varias plantas, de manera que un solo veh�culo llevara consigo treinta o cuarenta veh�culos.

Ser�an un total de 80 o 90 personas viajando c�modamente instaladas en sus coches, pero sin quemar una gota de gasolina. Estos �autobuses de coches� har�an las rutas troncales, por ejemplo Barcelona-Alacant o Madrid-Bail�n. Ofrecemos esta idea gratis a los poderes p�blicos y a las empresas. De nada.