
El 23 de enero de 2006 qued� al descubierto un hecho curioso: la Rep�blica de Bolivia hab�a sido gobernada durante toda su existencia por mandatarios extranjeros. En efecto, ese d�a tom� posesi�n el "primer presidente ind�gena" de la naci�n, es decir, seg�n el Diccionario de la Real Academia, el primer presidente originario del pa�s.
A comienzos de mayo de ese a�o, el gobierno boliviano (cumpliendo el mandato de un refer�ndum previo) decret� la nacionalizaci�n de los yacimientos de hidrocarburos. En los d�as siguientes algunos de los peri�dicos m�s influyentes de Espa�a calificaron as� la decisi�n: an�cronica pulsi�n radical, at�vico agravio social, atraco, atropello, cocodrilera, complicidad totalitaria, comunismo rancio, delirio pupulista, espect�culo vergonzante, indiada, insensato populismo revolucionario, irrealismo econ�mico, pedorreta, prevaricaci�n, progresismo anacr�nico, puro y anacr�nico izquierdismo, rancia ret�rica antiimperialista, robo, sacar los pies del plato, simpleza demag�gica, falsa legitimidad ind�gena, trasnochado izquierdismo, una provocaci�n y un desacato (por orden alfab�tico).
El resto expres� diferentes grados de preocupaci�n. M�s experimentado, The Wall Street Journal avis� a Evo Morales acerca de las posibles "reacciones imprevisibles" desencadenadas por la nacionalizaci�n, que The Times concret� en un "golpe militar".
�Por qu� ese furor? Sencillamente, porque Evo Morales ("un ladr�n con jersey a rayas") rompi� una regla b�sica: los ind�genas deben abstenerse de nacionalizar nada, y mucho menos los hidrocarburos. Mossadeg cometi� ese error en Ir�n, en 1953, y fueron necesarios grandes esfuerzos para arreglar el entuerto instalando al Sha en el poder. Se entiende que un pa�s avanzado puede nacionalizar lo que le venga en gana (aunque no est� bien visto por los nuevos liberales), pero un pa�s del tercer mundo no puede. No nos importa que labren la finca, pero deben recordar que s�lo son arrendatarios: la propiedad es nuestra.
El 9 de mayo de 2006, el diario progresista El Pa�s public� una entrevista con Jonas Gahr Stoere, ministro de asuntos exteriores de Noruega. En ella el ministro declar� con toda tranquilidad que "[En Noruega] la propiedad del gas y el petr�leo es estatal, aunque operen compa��as extranjeras. Eso s�, pagan un 80% de impuestos sobre sus beneficios".