viernes 31 de octubre de 2008

La soluci�n gr�fica de la Memoria Hist�rica

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s�bado 18 de octubre de 2008

La mano invisible apil� estas cajas

viernes 17 de octubre de 2008

Carpe diem

martes 14 de octubre de 2008

Un nuevo Suez


Se ha comparado el catacrack de 2008 con las crisis de 1929, 1973, 1997 y 2001, pero la comparaci�n m�s acertada ser�a con la crisis de Suez de 1956. Como en la crisis egipcia, las potencias occidentales han perdido toda su credibilidad. En 1956 fue la rapacidad colonial de Francia y Gran Breta�a la que qued� dolorosamente al descubierto ante todo el mundo, y en 2008 lo que ha quedado en evidencia es la inmoralidad de la Fortaleza del Norte (los llamados "pa�ses ricos"). Tras d�cadas de exhortaciones a los "pa�ses pobres" para que no hicieran nada que pudiera distorsionar el mercado, como por ejemplo distribuir semillas de ma�z subvencionadas a los agricultores de Malawi, los "pa�ses ricos" est�n haciendo exactamente lo mismo que consideraban nefando hace pocos meses, pero ahora a una escala infinitamente mayor: en lugar de subvencionar semillas, est�n inyectando liquidez (!) en el sistema financiero y, en la pr�ctica, nacionalizando la banca. Desde el vasto Tercer Mundo, todo esto suena a burla sangrienta. Supongo que alguien deber�a pedir disculpas.

domingo 12 de octubre de 2008

Los dos culpables de la crisis, desenmascarados


Gracias a dos cualificados investigadores, Juan Manuel de Prada y Jeff Jacoby, que han publicado sus hallazgos en ABC y Libertad Digital, acabamos de saber que los culpables de la Megacrisis son la reforma protestante y el socialismo. Los protestantes legalizaron el enriquecimiento y crearon por tanto el capitalismo en general y el financiero en particular. Los socialistas crearon una doctrina perniciosa que se extendi� por todo el mundo y termin� por afectar a los Estados Unidos. All�, sucesivos gobiernos de extrema izquierda (en concreto las administraciones Carter y Clinton) obligaron a los desdichados banqueros a prestar dinero a los pobres para que se compraran una casa. Estas hipotecas defectuosas pudrieron el resto de las manzanas de la cesta del capitalismo financiero internacional. Se deduce que la soluci�n de la Megacrisis tiene dos partes principales, a saber: a) abolir el protestantismo y b) prohibir el socialismo. �A qu� esperan los gobiernos del mundo para obrar r�pidamente en estas dos direcciones salvadoras? Es cierto que algunos mandatarios deber�n cambiar de religi�n, y algunos partidos en el poder quitar la S de sus siglas. Es el caso del presidente de los Estados Unidos de Norteam�rica y del PSOE, pero parece un peque�o sacrificio comparado con los beneficios que todos podemos esperar.

mi�rcoles 8 de octubre de 2008

Hispanos


El prestigioso diario dirigido por Pedro J. Ram�rez ha elaborado un titular hist�rico hoy mismo, a prop�sito de un hombre que hizo el gamberro durante horas en el foso del palacio imperial de Tokio hasta que fue detenido por la polic�a. El titular llama al gamberro "hispanobrit�nico", cosa que no hace ning�n otro medio de comunicaci�n (todos le dedican obedientemente media p�gina y una foto en color) porque el interfecto, siendo brit�nico, vive en Espa�a.

No sabe lo que ha hecho el redactor del titular: ha abierto una caja de Pandora ling��stica de imprevisibles consecuencias. Hasta ahora nos defend�amos bien con los espa�oles a secas por un lado y el resto del mundo por otro, dividido en una jerarqu�a que iba desde daneses, brit�nicos y norteamericanos a subsaharianos y magreb�es, pasando por gentes del Este, albanokosovares, orientales y sudamericanos. Ahora no tendremos m�s remedio que referirnos a hispanomarroqu�es, hispanoecuatorianos, hispanosuecos, hispanorrumanos, hispanosenegaleses, hispanoargelinos, hispanoalemanes, hispanoirlandeses, hispanomalienses, hispanoegipcios y tal vez en un futuro hispanocatalanes o hispanomadrile�os.

Teniendo en cuenta el gran poder�o medi�tico de El Mundo y su enorme respetabilidad y credibilidad, m�s le vale publicar una rectificaci�n del titular antes de que la cosa se salga de madre.

martes 7 de octubre de 2008

As� que todo fue una fiesta


Seg�n los columnistas y comentaristas m�s severos de Espa�a, la mayor�a de derechas, nuestra vida hasta hoy (hasta la crisis) ha sido una vida de vino y rosas. Ten�amos tantos placeres que deb�amos dedicar un d�a de la semana especial a cada uno. Nadie madrugaba ni trabajaba, ni se esforzaba ni sudaba. �ramos todos nuevos ricos semilumpen, arrogantes y faltones. As� que este castigo divino provocado por el en�simo p�nico de los inversores (sustitutos modernos de las Furias) nos viene bien, y el Papa se est� frotando las manos. Las innumerables personas que se levantaban todos los d�as a horas intempestivas y cog�an el transporte p�blico para ir a ejercer honradamente su oficio por sueldos muy ajustados no lo sab�an, pero estaban cubiertas de confeti y sosten�an una copa de champ�n en la mano cuando ellas cre�an que estaban cotejando balances o fregando escaleras.

lunes 6 de octubre de 2008

Presentaci�n de la Ido�beda



La Ido�beda se extiende por territorios actualmente usurpados por las Comunidades Aut�nomas de Castilla y Le�n, Arag�n y Castilla-la Mancha, entidades pol�ticas opresoras en su castellanismo, mancheguismo y aragonesismo y pertenecientes todas ellas al Estado espa�olista igualmente opresor. Su extensi�n aproximada es de 50.000 kil�metros cuadrados, con una poblaci�n de medio mill�n de almas. Su bandera est� compuesta por dos franjas horizontales, verde la superior y roja la inferior, con una estrella de ocho puntas blanca incrustada entre ambas. La capital de la naci�n Idoubedana es Soria. Su lengua es romance, con notables improntas c�lticas y un cierto influjo ibero, especialmente en su mitad este. Es hablada extensamente y cuenta con una literatura no desde�able. Las mismas influencias que acusa la lengua se pueden determinar en la composici�n �tnica del pueblo idoubedano, pero en este caso con un evidente sustrato prehist�rico ancestral que determina decisivamente su acusada personalidad.

El relieve idoubedano es muy abrupto, constituyendo en general un macizo que domina desde gran altura los valles del Duero, Ebro y Tajo. Su clima es �spero, muy fr�o en el prolongado invierno, aunque fresco y agradable en el corto verano. Clima y terreno determinan el aspecto del ser humano que en estas tierras habita: el idoubedano aut�ctono y sin mezcla es por lo general de estatura mediana, sufrido, �gil en sus movimientos y muy inteligente. Desde hace m�s de un siglo, su escolarizaci�n y alfabetizaci�n es completa. El pueblo idoubedano concede gran importancia a la educaci�n. Abundan las bibliotecas p�blicas y privadas, y la lectura es m�s una pasi�n que una afici�n.

Caracter�sticas fundamentales del car�cter idoubedano son la sobriedad y la solidaridad. Es poco amigo de expansiones huecas, hasta el punto que a veces es considerado �equivocadamente� como seco y poco afectivo. Frente a la cultura de la superficialidad y el placer r�pido que domina nuestra sociedad, el idoubedano aut�ctono apuesta por la trascendencia y por la obra bien hecha, destinada a perdurar. Pero la Ido�beda tambi�n sabe divertirse. Sus fiestas �en ellas el toro, animal tot�mico, es el protagonista� son famosas en todo el mundo. Arte y ciencia florecen en la Ido�beda actual, en espera de que la asunci�n definitiva de su car�cter nacional permitan un desarrollo vern�culo m�s vigoroso.

La naci�n idoubedana es un gran reservorio de recursos naturales. Una desarrollada cultura forestal e hidr�ulica permite a la naci�n idoubedana ser l�der en el uso sostenible de los recursos naturales. Su balance de carbono es negativo, funcionando como sumidero de las emisiones generadas por las regiones industriales circundantes, mucho m�s contaminantes. Un reciente y r�pido desarrollo de la energ�a e�lica permite considerar a la Ido�beda como verdaderamente especializada en la producci�n de energ�as renovables. No menos interesante es el sector primario.

De nuevo la Ido�beda es ejemplo de agricultura ecol�gica y sostenible, de viejas pr�cticas fuertemente enraizadas en la cultura idoubedana ancestral �como una armoniosa interacci�n entre la cr�a de ganado lanar y una labranza de conservaci�n que ha llamado la atenci�n de prestigiosos organismos internacionales dedicados a conseguir un desarrollo sostenible�. Lo mismo se puede decir de la industria �poco desarrollada todav�a, pero con prometedoras perspectivas en el sector de la alta tecnolog�a� y del turismo, que ha apostado por un modelo de ecoturismo nacional capaz de combinar el desarrollo rural con la conservaci�n.

Hist�ricamente, nunca ha coincidido la Ido�beda actual con una unidad pol�tica. Sucesivos desarrollos expansivos de los reinos medievales de Castilla y Arag�n ocuparon siempre en precario esta no man�s land monta�esa de tan fuerte personalidad situada entre ambos poderes. Empero su fuerte desarrollo econ�mico, basado en lanas y maderas, superaba al de las tierras bajas que la circundaban. La creaci�n de un Estado espa�ol fuertemente centralista en los siglos XVIII y XIX asest� un duro golpe a la sociedad y a la cultura idoubedanas. La castellanizaci�n y uniformizaci�n afect� a todo su territorio. El Estado, lejos de asignar recursos a la Id��beda �como los que circulaban en abundancia en direcci�n a Zaragoza, Valladolid, Barcelona, Bilbao y especialmente Madrid� esquilm� sus recursos naturales, principalmente sus extensos bosques, a un precio irrisorio.

M�s adelante, entrado ya el siglo XX, el Estado espa�ol volvi� a abusar de las riquezas de la Ido�beda �esta vez de su agua� construyendo grandes embalses de riego y electricidad que nunca dejaron un solo litro ni un solo kilovatio en el interior del pa�s que los produc�a. Durante la guerra civil, la mitad norte cay� pronto en manos de Franco, mientras que el sur permaneci� fiel a la Rep�blica tres a�os m�s. La Ido�beda fue el escenario algunas de las batallas m�s cruentas de la Guerra: Guadalajara y Teruel.

El franquismo caus� grave da�o a la econom�a y a la sociedad idoubedanas, contribuyendo definitivamente a la desertizaci�n de su territorio y extrayendo del mismo recursos que reforzaban a su vez la econom�a de otras regiones m�s ricas sin dejar nuevamente ni una migaja en el interior de la Ido�beda. Durante la Transici�n, debi� incluso entablarse dura lucha para evitar que la Ido�beda se convirtiera en el basurero nuclear del Estado espa�ol, lo que se consigui� s�lo en parte. Regionalismos, autonomismos e independentismos pasaron de largo por la Ido�beda, en a�os en que se consolidaban entidades pol�ticas en Arag�n, Castilla y Le�n, Castilla-la Mancha, La Rioja, Comunidad Valenciana, etc.

Tan s�lo algunos ciudadanos, conscientes de la larga distancia que los separaba de sus nuevas �capitales�, Valladolid, Zaragoza o Toledo, mantienen una tenue esperanza de redenci�n nacional propia. Pero no olvidan que la verdadera explotaci�n que sufre la Ido�beda procede principalmente del tri�ngulo que forman Madrid, Barcelona y Bilbao. El nacionalismo idoubedano rechaza esta dictadura de las grandes �reas urbanas y apuesta por una ciudad a la medida del hombre, estrechamente enlazada con su hinterland econ�mico y cultural natural.

Considera la cultura urbana, basada en territorios virtuales, como la gran enemiga de la cultura nacionalista, basada en territorios reales. Frente al sistema de ciudades unidas por redes comerciales al que tiende el mundo actual, tan proclive al hedonismo consumista, el idoubedanismo apuesta por naciones separadas por fronteras, como terreno propicio para la manifestaci�n de la verdadera democracia. Propone por lo tanto una gran alianza de nacionalismos �espa�ol, vasco, catal�n, gallego, idoubedano, europeo, etc� como manera de combatir la decadencia de nuestra sociedad.

Es preciso reconocer que el car�cter nacional de la Ido�beda es hoy por hoy poco conocido, ni siquiera entre su propio pueblo. Siglos de aculturaci�n y de hegemon�a del capitalismo depredador nacionalista espa�olista, as� como del castellanismo y el aragonesismo, han dejado un pa�s empobrecido, desertizado de sus gentes, lleno de pueblos abandonados y de p�ramos sombr�os. Los problemas son abrumadores. Pero tambi�n las oportunidades.

Libre de ataduras no deseadas, integrada directamente en una Uni�n Europea en expansi�n, la Naci�n que se manifiesta en la Ido�beda tiene mucho que aportar a un mundo sostenible, a trav�s de dos caracter�sticas fundamentales de su car�cter nacional: la sobriedad �que implica un trato cuidadoso de los contados recursos de nuestro planeta� y la solidaridad � que requiere compartirlos con todos los pueblos de nuestro atribulado mundo.

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mi�rcoles 1 de octubre de 2008

Para codearse con los de Guol Estrit


Todas las variantes del apalancamiento financiero, imprescindible para operar en los mercados de derivados, ahora a su alcance gracias a esta tabla:

Infinitivo
apalancar

Participio
apalancado

Gerundio
apalancando

Presente
apalanco
apalancas / apalanc�s
apalanca
apalancamos
apalanc�is / apalancan
apalancan

Futuro simple o Futuro
apalancar�
apalancar�s
apalancar�
apalancaremos
apalancar�is / apalancar�n
apalancar�n

Presente
apalanque
apalanques
apalanque
apalanquemos
apalanqu�is / apalanquen
apalanquen

Pret�rito imperfecto o Copret�rito
apalancaba
apalancabas
apalancaba
apalanc�bamos
apalancabais / apalancaban
apalancaban


Condicional simple o Pospret�rito
apalancar�a
apalancar�as
apalancar�a
apalancar�amos
apalancar�ais / apalancar�an
apalancar�an


Pret�rito imperfecto o Pret�rito
apalancara o apalancase
apalancaras o apalancases
apalancara o apalancase
apalanc�ramos o apalanc�semos
apalancarais o apalancaseis / apalancaran o apalancasen
apalancaran o apalancasen

Pret�rito perfecto simple o Pret�rito
apalanqu�
apalancaste
apalanc�
apalancamos
apalancasteis / apalancaron
apalancaron


Futuro simple o Futuro
apalancare
apalancares
apalancare
apalanc�remos
apalancareis / apalancaren
apalancaren

Imperativo
apalanca (t�) / apalanc� (vos)
apalancad (vosotros) / apalanquen (ustedes)

Fuente: Real Academia Espa�ola